Unos cuantos tipos vestidos de negro
luto
y la soga al cuello
serpentean y se muerden
las narices
con veneno
Por los barrios, los pibes
remontan vuelo
en cañitos de metal
para alejarse de las bolsas de basura
y el olor a carne podrida
que tienen en las manos
y en las bocas.
Cada tanto alguno se cae
Cada tanto nos enteramos cómo
El porqué sólo un puñado lo sabe,
y en general se lo sussurró una lengua bífida
y seca.
(A I.H.)
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